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Un hombre de traje azul marino sonríe con la banda presidencial boliviana cruzada sobre el pecho.
América

Bolivia rechaza el ultimátum de Evo Morales para movilizarse

El Ministerio de Defensa boliviano rechazó la amenaza de bloquear carreteras si el gobierno no deroga, antes del 3 de octubre, los decretos que subieron el diésel y abren la puerta a privatizar empresas estatales.

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El expresidente boliviano Evo Morales anunció el sábado un plazo de una semana para que el gobierno de Rodrigo Paz derogue dos decretos económicos, con la amenaza de convocar una movilización nacional si no lo hace. El aviso llegó durante una asamblea ampliada de su organización Evo Pueblo, celebrada en Lauca Ñ, en el trópico de Cochabamba, su bastión político.

Bolivia, un país sin salida al mar en el corazón de Sudamérica, atraviesa desde noviembre de 2025 un giro hacia el centro: Paz llegó a la presidencia tras casi dos décadas de gobiernos afines al Movimiento al Socialismo, el partido que el propio Morales fundó y del que hoy está distanciado.

Morales pide echar atrás dos normas del ajuste fiscal de Paz: el decreto 5716, con el que el gobierno quitó el subsidio que abarataba el diésel, y el 5727, que a su juicio deja el camino libre para vender, cerrar o liquidar empresas del Estado. También exigió recuperar los ministerios de Planificación y de Energía, que desaparecieron en la misma reforma. Si Paz no cede antes del 3 de octubre, advirtió, la movilización arrancaría el 13.

El Ministerio de Defensa respondió el fin de semana con un mensaje dirigido al propio Morales: haber ocupado la presidencia o tener capacidad de convocatoria no lo pone por encima de la ley. El ministro Ernesto Justiniano lo dijo así:

Nadie está por encima de la ley.

Justiniano aceptó que Morales tiene derecho a criticar al Ejecutivo y a llamar a marchas sin violencia, aunque descartó tolerar amenazas, plazos forzados o carreteras cerradas.

La advertencia revive un antecedente reciente. En 2024, seguidores de Morales bloquearon carreteras bolivianas durante más de 50 días para protestar por su inhabilitación política rumbo a las elecciones de 2025; aquel conflicto dejó 16 muertos y pérdidas cercanas a 3,000 millones de dólares, según cifras oficiales citadas por El Comercio. Contra el propio Morales pesan además órdenes de aprehensión por alzamiento armado y terrorismo derivadas de esas protestas, y un segundo estado de excepción sigue vigente hasta diciembre.

Un bloqueo de esa escala volvería a golpear el abasto de alimentos y combustible en un país que ya carga con un ajuste impopular. Según Unitel, Morales resumió su posición con una frase directa: "de a buenas" o "de a malas". El gobierno de Paz no ha dicho si negociará antes del 3 de octubre, y el presidente boliviano no se ha pronunciado personalmente sobre la amenaza: hasta ahora, la respuesta quedó en manos de su ministro de Defensa.

Un hombre habla ante un micrófono con la mano derecha en alto, vestido con chaqueta oscura de bordados andinos y banderas de fondo.
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