Drones ucranianos dejan expuestos los centros de datos de Rusia
Tres de los seis mayores centros de Yandex y una instalación de Sberbank fueron golpeados en una semana, con fallas en taxis, tiendas y tribunales.
En cinco días, del 7 al 11 de octubre, drones de Ucrania golpearon tres de los seis centros de datos más grandes de Yandex, el gigante tecnológico ruso. Fueron los de Sasovo, en la región de Riazán, Vladímir y Kaluga. Ninguno queda cerca de Moscú, la zona que mejor defiende la antiaérea rusa. Sasovo quedó fuera de servicio y alojaba dos de los tres superordenadores de la empresa.
El 14 de octubre le tocó, de noche, al Mega Data Center de Sberbank en Balakovo, región de Sarátov. Otros reportes hablan de golpes a una instalación de VK y de un centro destruido el 20 de octubre en Donetsk, sin dueño identificado.
Las fallas se notaron en la calle. Usuarios de Yandex Go no podían pedir un taxi, fallaron pagos y correo, y cadenas como Magnit, Lenta y Lamoda tuvieron problemas. Decenas de audiencias se cancelaron en tribunales de Sverdlovsk, Smolensk, Tula, Kostromá, Ivánovo y Yaroslavl, porque el sistema judicial electrónico corre sobre Yandex Cloud. Hacia el 12 de octubre, algunos servicios clave ya habían vuelto.
El golpe cruzó la frontera. En Moldavia, donde Yandex mueve alrededor de 60 % de los taxis, la empresa avisó de "problemas técnicos" el 12 y el 13. También hubo retrasos en Kazajistán, Armenia y Bielorrusia.
El Kremlin lo admite a medias. Dmitri Peskov, su portavoz, habló el 13 de octubre de "dificultades" de Yandex que el Gobierno discute. Serhiy Petrenko, que dirigió Yandex en Ucrania, calcula que la empresa perdió la mitad o más de su capacidad; es una estimación suya, no una cifra de la compañía.
Volodímir Zelenski presentó los ataques como respuesta a los golpes rusos contra centros de datos ucranianos. El 23 de septiembre, uno de ellos dejó sin internet a unos 100 000 hogares en Kiev.
Por qué no los pueden proteger
Los centros se levantaron con estructuras metálicas modernas, no con losas de hormigón armado, para construir rápido y ampliarlos fácil. Nadie los pensó para resistir drones con decenas de kilos de explosivo. Rusia tenía a inicios de 2026 unos 129 sistemas antiaéreos Tor-M1/M2 y poco más de 50 Pantsir, muy pocos para cubrir tantos sitios. Las redes antidrones ligeras sirven poco contra drones de ala fija.
Según Petrenko, unos ocho de cada diez centros de datos del país se concentran en Moscú y sus alrededores. El académico Nikolay Mitrokhin, de la Universidad de Bremen, sube la cifra: 95 % puede ser alcanzado por drones ucranianos. Un decreto permite al Estado tomar el control temporal de las empresas que no se protejan.
Las sanciones occidentales frenan la compra de equipo, así que reponer lo perdido podría tardar meses. Visto desde México, es un ejemplo de lo que pasa cuando los servicios digitales dependen de unos cuantos edificios: un solo ataque basta para trabar pagos, viajes y juzgados, y a veces en varios países a la vez.


