
Irlanda multa a Google con 403 millones de euros por el manejo de datos de ubicación
El regulador europeo le da a la empresa seis meses para corregir sus prácticas de ubicación, un plazo cuyos ajustes suelen aplicarse a nivel global y no solo dentro de la Unión Europea.
La Comisión de Protección de Datos (DPC) de Irlanda, encargada de vigilar a Google en el resto de la Unión Europea por tener ahí su sede regional, le dio a la empresa un plazo de seis meses para poner en conformidad con la ley europea su manejo de datos de ubicación. La orden llegó junto con una multa de 403 millones de euros, la más alta que la DPC le ha impuesto a Google por este tema. Aunque la sanción castiga prácticas de hace más de cinco años, los ajustes que Google haga para cumplir el plazo suelen aplicarse de forma global y no solo dentro de la Unión Europea, así que también pueden alcanzar a quien usa sus servicios fuera de ella.

La pesquisa comenzó en 2020 a partir de denuncias de organizaciones de defensa del consumidor y examinó tres funciones de Google: el historial de ubicaciones, además de la actividad en la Web y en aplicaciones, más la precisión de ubicación. El periodo bajo revisión corre del 25 de mayo de 2018, cuando empezó a regir el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), al 4 de febrero de 2020. La DPC determinó que, en ese lapso, Google trató esos datos de forma ilegal e injusta y sin darle a la gente información suficiente sobre su uso, entre otros fines, para dirigir publicidad.
El subcomisionado de la DPC, Graham Doyle, dijo que los usuarios de ese periodo podían perder el control sobre su información personal. Un portavoz de Google respondió que la empresa transformó sus prácticas de manejo de ubicación desde 2019 y que ya ofrece herramientas para administrar esos datos con más facilidad; la compañía adelantó que apelará algunos puntos de la resolución, sin precisar cuáles.
Irlanda concentra la supervisión de Google, Meta y otras grandes tecnológicas estadounidenses porque sus sedes europeas están en Dublín, y eso hizo que la Comisión se volviera el regulador que más sanciones bajo el GDPR les ha impuesto desde 2018. El proceso, sin embargo, es lento: esta investigación tardó seis años en cerrarse desde que se abrió.
Quedan dos huecos que ninguna fuente aclaró: si Google puede litigar la sanción antes de pagarla, algo común cuando un tribunal irlandés todavía debe validar este tipo de resoluciones, y ante qué autoridad exactamente presentará su apelación.