
Qué recomienda el sector salud para el hogar ante el huracán Polo
La Secretaría de Salud mantiene un operativo preventivo en cinco estados del Pacífico, y Protección Civil pide tener en casa agua, comida y medicinas para al menos 72 horas mientras dura la contingencia.
El huracán Polo volvió a subir a categoría 5 la noche del 23 de septiembre frente al Pacífico mexicano, un día después de haber bajado a categoría 4. Para el 28 de septiembre, el pronóstico lo situaba ya cerca de Baja California Sur, con una fuerza reducida a categoría 2. La Secretaría de Salud, mientras tanto, tiene activo desde el 22 de septiembre el Comando Operativo para la Seguridad en Salud. Sus brigadas ya están en Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco, con un equipo extra en espera para entrar a Baja California Sur y un hospital móvil listo por si se necesita.
La sección Estados de este medio ya siguió los daños que el oleaje provocó en negocios de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Aquí el ángulo es distinto: qué le conviene tener listo a una familia dentro de su propia casa mientras el fenómeno sigue su curso, de acuerdo con la guía oficial de Protección Civil en México y la que publica el CDC en Estados Unidos, que llegan a conclusiones muy parecidas pese a la distancia entre ambos países.
La guía de Protección Civil, a cargo de la Secretaría de Gobernación, plantea que la mochila de emergencia de una familia tiene que alcanzar para sostenerla durante al menos tres días completos mientras llega la ayuda. La misma guía sugiere surtirla con agua embotellada, alimentos que no requieran refrigeración y vengan en lata o en un empaque que no sea de vidrio, un set básico para curaciones y los medicamentos que toma habitualmente cada persona de la casa, sin dejar fuera a quienes son adultos mayores.
Del otro lado de la frontera, el CDC recomienda, antes de que toque tierra el fenómeno, llenar de agua potable cualquier contenedor limpio que se tenga a mano, y también llenar tinas y lavabos con agua para el aseo personal, previendo que el servicio se corte. En su guía para después de la tormenta, la agencia estadounidense es igual de clara con la comida: hay que tirar cualquier alimento que haya tocado agua de inundación o de tormenta, porque uno en mal estado puede enfermar aunque se vea, huela y sepa normal.
El ciclón, según reportó Proceso, ya generaba la noche del 23 de septiembre rachas de entre 70 y 90 kilómetros por hora en las costas de Colima, Michoacán y Guerrero. El operativo sanitario, de acuerdo con lo que reconstruyó Excélsior con información de la propia Secretaría de Salud, movilizó vehículos, kits médicos y medicamentos de atención a desastres en cuatro estados, con un equipo adicional en espera para Baja California Sur.
Tener agua, comida y medicinas listas antes de que se vaya la luz o se corte el suministro reduce el riesgo de quedarse sin ellas durante los días en que tarda en llegar la ayuda externa. El punto de las 72 horas que marca Protección Civil no es una cifra caprichosa: es una referencia práctica frente a algo que todavía nadie puede saber con certeza, que es cuánto va a durar la contingencia en cada zona.
Esta recomendación aplica a la población general de los hogares bajo alerta por el fenómeno, no a un grupo médico en particular. Quienes dependen de medicamentos que requieren refrigeración o de equipo eléctrico, como oxígeno suplementario, necesitan un plan adicional que ninguna de las guías consultadas detalla para este caso, y conviene resolverlo con su propio médico antes de que la emergencia esté encima.
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