Bélgica permitirá entrar a casas de migrantes para expulsarlos
La Cámara de Representantes dio su aprobación final a la ley, que exige aval previo de un juez y aplica a quien se niega a salir del país.
Bélgica ya tiene una ley que permite entrar a la casa de un extranjero sin papeles para ejecutar su expulsión. La Cámara de Representantes la aprobó de forma definitiva en una sesión nocturna, y la impulsó Anneleen Van Bossuyt, ministra de Asilo y Migración.
La medida tiene tres condiciones. El extranjero debe estar en situación irregular, haberse negado a salir y ser considerado una amenaza al orden público o a la seguridad nacional. Entonces, funcionarios de la Oficina de Inmigración, con apoyo de la policía, pueden entrar a la vivienda y detenerlo de forma administrativa. Cada entrada requiere antes la autorización de un juez de instrucción.
Van Bossuyt defendió la ley con un argumento de seguridad. "No es una caza de brujas contra migrantes indocumentados", dijo. "Se trata de la seguridad de nuestros residentes."
El Parlamento aprobó en el mismo paquete otras dos normas de la ministra. Una reforma la Tarjeta Azul Europea, el permiso de trabajo para extranjeros muy calificados, con un plazo máximo de 90 días para resolver y reglas contra el fraude laboral. La otra permite entrevistas de asilo por videoconferencia con personas en centros cerrados.
La ley llegó con críticas. Policías federales, jueces de instrucción y abogados dicen que la expresión "amenaza al orden público" está poco definida y que los derechos de los menores quedan débilmente protegidos. En la comisión del Interior, el 8 de octubre, los partidos del gobierno y el liberal Anders aprobaron el texto. Lo rechazó la izquierda, y la ultraderecha del Vlaams Belang se abstuvo.
El texto abre una excepción a la inviolabilidad del domicilio. Para Van Bossuyt, la discusión se reduce a una frase: "Si alguien representa un peligro para nuestra sociedad, nuestras autoridades deben poder actuar".



