
Meloni y Babiš piden frenar el ETS2 antes de la cumbre de la UE
Italia y Chequia llevarán seis propuestas a los líderes europeos el 15 y 16 de octubre, entre ellas retrasar el precio del CO2 en transporte y calefacción.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el primer ministro checo, Andrej Babiš, acordaron este martes 29 de septiembre en Praga un paquete de propuestas para suavizar el mercado europeo de carbono. Quieren llevarlo a la cumbre de jefes de gobierno de la Unión Europea del 15 y 16 de octubre. Con Meloni viajó el ministro italiano de Economía, Giancarlo Giorgetti.
El ETS es el mercado donde centrales eléctricas e industria pagan por sus emisiones de CO2, una tonelada por permiso. Desde 2028, el ETS2 aplicará el mismo esquema a los combustibles de transporte y calefacción. Es la pieza políticamente más delicada, porque llega directo al bolsillo del consumidor.
Según Euronews, en su edición italiana, el paquete tiene seis puntos:
- Flexibilizar la reserva de estabilidad del mercado, para liberar permisos cuando el precio se dispare.
- Dar más margen temporal a las asignaciones gratuitas para acero, cemento y cerámica.
- Limitar cuánto del costo del CO2 se traslada a la factura eléctrica.
- No añadir normas de gas que estorben a quien busca otros proveedores, lo que podría suspender la regulación del metano.
- Reforzar la vigilancia del mercado por parte de la Comisión Europea y de dos agencias, ESMA y ACER.
- Revisar o retrasar el ETS2.
Reuters resume el núcleo en tres: suspender de forma temporal las normas de metano, ajustar la reserva del mercado y aplazar el ETS2 más allá de la fecha prevista. Ambos gobiernos alegan que la energía cara golpea a la industria y a los hogares. Reuters añade que Italia, Francia y España tienen elecciones parlamentarias el año próximo.
Un dato de escala: Euronews recuerda una estimación de marzo que calculó en más de 7 000 millones de euros el peso del ETS para Italia. El comercio bilateral entre Italia y Chequia sumó 18 350 millones de euros en 2025, 7,8 % más que en 2024.
Si prospera, el cambio movería el calendario de costos de carbono en toda la UE, y con él las reglas que enfrentan los exportadores de energía y de bienes industriales al mercado europeo, México incluido. Ninguna de las dos fuentes recoge aún la reacción de la Comisión Europea ni la de Alemania o Francia, que tendrán que decidir en octubre si respaldan el paquete.



