Rusia lanza 21 misiles balísticos contra Kiev tras ver a Witkoff
Zelenski reporta dos muertos y 34 heridos tras tres oleadas de madrugada, mientras Washington habla de retomar las conversaciones con Moscú y Kiev.
Rusia disparó 21 misiles balísticos contra Kiev en tres oleadas durante la madrugada de este jueves, pocas horas después de que Vladímir Putin recibiera en San Petersburgo al enviado estadounidense Steve Witkoff. La cifra la dio el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el ataque incluyó además cientos de drones.
Cerca de las 3:00, hora de Kiev, una oleada dejó al menos 13 explosiones en menos de ocho minutos. Otra, hacia las 3:34, dejó cortes de luz e internet inalámbrico en la ciudad. A mediodía volvió a sonar la alerta por misiles balísticos.
La fuerza aérea ucraniana contó 210 drones, 110 de ellos con motor a reacción, y dijo que derribó o neutralizó 181. Ninguno de los misiles balísticos fue interceptado.
En la capital y su región hay dos muertos y 34 heridos, entre ellos cinco niños, según el balance que Zelenski dio después; la fiscalía de Kiev había hablado antes de un muerto y 24 heridos. Entre los daños que enumeró están viviendas, instalaciones de energía, una estación de tren, el metro, comercios y un monasterio. El alcalde, Vitali Klitschko, contó seis ambulancias destruidas.
Zelenski también habló de tres misiles con ojivas de racimo. Lo afirman funcionarios ucranianos y no hay confirmación independiente.
En otro frente, las autoridades de la región de Járkov reportan que un bombardeo aéreo ruso sobre un mercado mató al menos a dos personas y dejó 17 heridos.
Si Rusia responde a las negociaciones con misiles balísticos, sostuvo Zelenski, "debe aplicarse presión real" sobre Moscú. Pidió más defensa aérea, entregas más rápidas de misiles y sanciones.
Witkoff, que el martes se reunió con Zelenski en Oslo, como contamos, escribió en X que las conversaciones con Putin fueron "constructivas" y que seguirán con negociaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. No hay fecha anunciada para la siguiente ronda.
Desde México el efecto se siente de forma indirecta: mientras la guerra siga, la energía y los alimentos seguirán bajo presión de precios, y tanto un acuerdo como su fracaso mueven esos mercados.


