
INSP presenta estudios sobre sellos y publicidad en escuelas
Los investigadores vinculan los productos con sellos y la publicidad escolar con más probabilidad de consumo poco saludable; el comunicado no da cifras ni diseño.
La Secretaría de Salud dio a conocer, en el comunicado 276 del 5 de octubre de 2026, que investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) llevaron evidencia sobre los entornos alimentarios escolares al Congreso Nacional "Vive Saludable, Vive Feliz", que organiza la SEP. Simón Barquera, quien dirige el área de nutrición y salud del Instituto, expuso un estudio nacional de implementación de 2025 sobre la presencia de productos con sellos de advertencia en los planteles, la publicidad que apunta a niñas y niños y las características de la comida que se ofrece.
Por su parte, Alejandra Contreras, del mismo equipo, expuso datos de consumo infantil de ultraprocesados y evidencia que asocia los sellos y la publicidad en planteles con mayor probabilidad de un consumo poco saludable. El comunicado habla de probabilidad, sin precisar si la relación es causal. Tampoco da el tamaño de la muestra, el diseño del estudio ni resultados numéricos: esos detalles tendrían que salir de las publicaciones del INSP.
Según la dependencia, en el foro coincidieron autoridades de salud y educación, estatales y federales, que intercambiaron prácticas y prepararon acciones para el ciclo 2026-2027, y la evidencia puede servir para aplicar, vigilar y evaluar los lineamientos sobre cómo se preparan, distribuyen y venden alimentos y bebidas en las escuelas. También se mostraron, sin cifras en el comunicado:
- Primeros datos de salud y nutrición del mismo estudio, como un tamizaje metabólico en escolares.
- Barreras y facilitadores señalados por la comunidad escolar.
- Residuos plásticos que dejan los alimentos y bebidas consumidos en los planteles.
Como contexto, la OMS, en su hoja informativa sobre alimentación sana del 26 de enero de 2026, pide a los gobiernos normas que garanticen alimentos "saludables, nutritivos, inocuos y asequibles" en preescolares y escuelas, además de medidas obligatorias que protejan a la infancia de la publicidad de alimentos. Recomienda limitar los alimentos muy procesados, con mucha azúcar, sodio o grasas poco saludables, y recuerda que los hábitos de la niñez y la adolescencia suelen mantenerse en la edad adulta. La OMS no usa el término "ultraprocesados" y respalda el enfoque general, no los resultados mexicanos.
El tema atañe a la población escolar y a las políticas de las escuelas, no a una indicación de dieta para una persona. Quien tenga dudas sobre la alimentación de un menor puede plantearlas en una consulta con personal de salud.



