
La Endocrine Society frena el exceso de vitamina D
La Endocrine Society actualizó en 2024 su guía y pidió no recetar suplementos extra ni pruebas de rutina a adultos sanos, aunque sí a cuatro grupos concretos.
El 3 de junio de 2024, la Endocrine Society, la agrupación de endocrinólogos más grande de Estados Unidos, publicó una guía clínica que frena una práctica común en los consultorios: recetar vitamina D por encima de lo que marca el Instituto de Medicina (IOM) a un adulto sano, o pedir un análisis de sangre de rutina para revisar sus niveles. El documento apareció en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, en su número de agosto, tras una revisión sistemática de la evidencia sobre si dosis altas de esta vitamina previenen enfermedades sin una indicación médica puntual.
Coincide, además, con el arranque del otoño en el hemisferio norte: la estación en que, de acuerdo con Cleveland Clinic, suele bajar la vitamina D en el cuerpo porque el sol pega con menos fuerza y las personas se cubren más con ropa.
La guía no descarta la vitamina D: separa cuatro grupos para los que sí conviene una ingesta superior a la de un adulto sano.
- Niños y adolescentes.
- Personas embarazadas.
- Adultos de 75 años o más.
- Personas con prediabetes.
Marie Demay, quien presidió el panel que escribió el documento, describió a esos cuatro conjuntos como "healthy populations who may benefit from higher dose vitamin D supplements", en el comunicado de la sociedad. Para ellos, la organización describe beneficios que van de prevenir el raquitismo a bajar el riesgo de preeclampsia. Fuera de ellos, la guía no halló evidencia suficiente de que dar más de lo ya recomendado prevenga enfermedad en alguien sin ese perfil de riesgo.

El propio Instituto de Medicina fija esa referencia entre 15 y 20 microgramos diarios para un adulto sano, según una ficha del NIH vigente. La práctica de consultorio no siempre va al parejo: Cleveland Clinic todavía sugiere sumar la prueba de vitamina D a un chequeo anual, y señala más riesgo de niveles bajos en personas mayores, con piel oscura, con obesidad o con una enfermedad que dificulte absorber nutrientes.
La guía de 2024 aplica a la población adulta sana en general. Ese grupo de cuatro (menores de edad, personas embarazadas, adultos de 75 años en adelante y quienes viven con prediabetes) no entra en esa recomendación general, y cada caso conviene resolverlo con un médico.



