El príncipe de Liechtenstein veta la ley que legalizaba el aborto
Alois usa por primera vez su veto formal como regente. El Parlamento había aprobado la reforma por 13 votos contra 12 y los promotores convocan una marcha en Vaduz.
El príncipe heredero Alois de Liechtenstein vetó la legalización del aborto que el Parlamento había aprobado a principios de septiembre. Sin su firma la ley no entra en vigor, así que el aborto sigue prohibido en el principado, con excepciones limitadas.
Liechtenstein, un principado alpino de unos 40 000 habitantes entre Suiza y Austria, figura entre las pocas monarquías europeas cuyo soberano puede frenar una ley con su sola negativa a firmarla. Alois lo ejerce como regente de su padre, y es la primera vez que lo usa formalmente.
La reforma permitía interrumpir el embarazo durante las primeras 12 semanas. El Landtag, el Parlamento de 25 diputados, la aprobó por 13 votos contra 12 y rechazó someterla a referéndum. La iniciativa había reunido casi 5 000 firmas cuando bastaban 1 000.
La Casa Principesca sostiene que un régimen de plazos "no es adecuado para proteger la vida no nacida como bien jurídico central". Alois dice estar abierto a otras reformas: aceptaría que se pueda informar sobre el aborto y propone más apoyo para las embarazadas.
Para quienes impulsaron la ley, agrupados en el comité "Fristenlösung für Liechtenstein", el veto es una "demostración de poder a costa de las afectadas". Desde 2015 las mujeres del principado pueden abortar en el extranjero sin sanción, y los promotores calculan que unas 40 lo hacen cada año.
No es un caso aislado entre las casas reales pequeñas. En 2025 el príncipe Alberto II de Mónaco también se negó a sancionar una ley que ampliaba el acceso al aborto, pese al respaldo del Consejo Nacional.
El comité convocó una manifestación en Vaduz para este sábado.



