Stubb y Støre llaman a Putin antes de las charlas de Abu Dabi
El presidente finlandés y el primer ministro noruego hablaron con el líder ruso una semana después de reunirse con Zelenski. Dicen que no hablan por Europa.
Finlandia y Noruega abrieron una línea directa con Moscú. El presidente finlandés, Alexander Stubb, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, llamaron este martes a Vladimir Putin para insistir en que la guerra en Ucrania solo termina si se reanudan las negociaciones, según la Presidencia de Finlandia.
La llamada siguió a la reunión que ambos tuvieron el 20 de octubre en Oslo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el enviado estadounidense Steve Witkoff, y se hizo en consulta con Kiev. Los dos países comparten frontera con Rusia y son aliados de Ucrania. Helsinki aclaró que hablaron como líderes de sus países, no en nombre de Europa.
"La conversación fue franca y sustantiva", dijo Stubb, y agregó que acabar con la guerra "exige conversaciones directas". Støre subrayó la importancia de la desescalada.
El Kremlin contó la llamada con otro énfasis. En su resumen, Putin repitió que una paz duradera solo será posible si se toman en cuenta, "sin condiciones", los intereses de Rusia, y responsabilizó a la política de confrontación de la UE y la OTAN de prolongar los combates. También informó a sus interlocutores de una operación humanitaria mediada por Estados Unidos cerca de Oleshki, en la región de Jersón, y de una tregua temporal en ese sector del frente. El comunicado finlandés no menciona ese punto.
Ambas partes hablaron además de la seguridad en el Báltico y el norte de Europa. Finlandia y Noruega destacaron su interés en un entorno estable y predecible en esa región. Moscú añadió que los tres acordaron mantener contacto telefónico directo.
Desde México el efecto se sentiría de forma indirecta: lo que salga de esas mesas puede mover el precio de la energía y de los granos.
Las conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos se reanudarán en Abu Dabi a principios o mediados de noviembre, de acuerdo con el Kremlin. Helsinki no precisó fecha.



