
Dos estudios discrepan sobre la cafeína y el sueño profundo
Una revisión de 32 estudios asocia la cafeína con un sueño más ligero en el EEG; un ensayo con 23 hombres no halló efecto con la dosis baja. La FDA recuerda que la sensibilidad varía.
Una revisión sistemática publicada en abril de 2026 en *Nutrients* reunió 32 estudios en humanos sobre los cambios que la cafeína produce en el electroencefalograma (EEG) mientras se duerme. El sitio Medical News Today la dio a conocer el 6 de octubre. Otro trabajo revisado por pares, un ensayo publicado en *Sleep* en 2025, no vio efecto con una dosis baja. Los dos no coinciden.
La revisión: 32 estudios, sin cifra combinada
Los autores, James Chmiel y Donata Kurpas, de la Universidad de Szczecin, junto con colegas, analizaron trabajos publicados entre enero de 1980 y enero de 2026. Por la heterogeneidad de los estudios hicieron una síntesis narrativa, sin un tamaño de efecto combinado.
El hallazgo más consistente fue menos actividad de baja frecuencia en el sueño NREM, la fase vinculada al sueño profundo, junto con más actividad rápida: un perfil que describen como más ligero y más cercano a la vigilia. Fue más marcado al inicio de la noche y tras privación de sueño. Según Medical News Today, en algunos estudios incluidos bastaron 100 mg de cafeína para alterar las ondas lentas del comienzo de la noche; ese dato no pudo comprobarse en el texto completo, que estaba bloqueado.
Los autores señalan que la dosis, el momento, el uso habitual, la edad y variantes genéticas, sobre todo de ADORA2A, influyen en el resultado. En los estudios pesaron poco los adultos mayores, los adolescentes y quienes ya duermen mal. Advierten además que el EEG puede detectar cambios aunque las etapas convencionales del sueño varíen poco, y que falta saber qué consecuencias tiene esto en la vida diaria.
El ensayo: 23 hombres jóvenes
El trabajo de *Sleep* fue aleatorizado, doble ciego, cruzado y con placebo. Participaron 23 hombres de unos 25 años que consumían cafeína de forma moderada y habitual. Con la dosis de 100 mg no hubo efecto significativo en el sueño medido ni en el percibido; con 400 mg sí, incluido un retraso para dormirse y más fragmentación del sueño cuando la cafeína se tomó horas antes de acostarse.
Steven Allder, neurólogo de Re:Cognition Health ajeno a la revisión, dijo a Medical News Today que, en general, a mayor dosis hay más posibilidad de que el sueño se vea interferido.
Lo que dice la FDA
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) cita 400 mg diarios como una cantidad no asociada en general con efectos negativos en la mayoría de los adultos, pero precisa que la sensibilidad y la rapidez para eliminar la cafeína varían mucho entre personas, y lista el insomnio entre las señales de un consumo excesivo. Su página está vigente al 28 de agosto de 2024.
Los dos estudios miden señales de laboratorio, no daños a la salud, y ninguno permite una recomendación para la población general: la revisión reúne grupos heterogéneos y el ensayo es solo de hombres jóvenes. Quien tenga problemas para dormir puede consultarlo con un profesional de salud; esta nota no sustituye una consulta.



