
Un estudio asocia bacterias intestinales con la edad cerebral
Con casi 1 500 adultos, UCLA halló relación entre un cerebro que luce más viejo y ciertos microbios intestinales, sin poder probar que uno cause lo otro.
UCLA Health difundió el 10 de septiembre de 2026 un estudio publicado en la revista eBioMedicine que relaciona el envejecimiento del cerebro con la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que viven en el intestino. Es un estudio observacional y transversal: mide a cada persona una sola vez, sin seguimiento en el tiempo.
El equipo analizó resonancias magnéticas en reposo de casi 1 500 adultos repartidos en tres grupos. Con ellas entrenó un modelo informático que estima la edad de un cerebro según el modo en que dialogan sus regiones. Restar la edad real a esa estimación dio el Índice de Envejecimiento Cerebral.
En los tres grupos, un índice más alto se asoció con peor memoria de trabajo y funciones ejecutivas, y con más síntomas de depresión. Solo en uno de los grupos se analizaron muestras de heces. Ahí, el índice alto se relacionó con ciertas bacterias, con moléculas grasas, con un compuesto vinculado al colesterol y con menos estetriol, una hormona.
La autora principal, Arpana Church, codirectora del Goodman-Luskin Microbiome Center de UCLA Health, planteó la hipótesis central del trabajo:
El cerebro no empieza a envejecer de golpe cuando nos hacemos mayores, pero sus señales biológicas podrían detectarse con décadas de antelación.
(Traducción de El Mediático de la declaración original en inglés.)
El diseño no permite decir cuál factor precede al otro. La microbiota cambia con la dieta, los medicamentos y la salud general, y el estudio no la modificó. Tampoco incluye una intervención. El comunicado de UCLA no incluye la opinión de un especialista ajeno al equipo.
Sobre los suplementos, el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que "queda mucho por aprender" sobre si los probióticos son útiles y seguros. Esa ficha es de 2019 y no trata de salud cerebral, así que no evalúa este estudio.
Los resultados describen una muestra de adultos jóvenes y de mediana edad, no a la población general, y no son una recomendación para nadie. Quien note cambios en la memoria o en el ánimo puede consultarlo con un profesional de salud: esta nota no sustituye una consulta.



