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Un refrigerador abierto en una cocina a oscuras, con recipientes y verduras iluminados por su luz interior.
Un refrigerador abierto de nocheAbdullah Ahmad / Unsplash
Vida diaria

Comer después de cenar se asocia con más enfermedad hepática

Un análisis de OHSU con casi 200 000 personas halla una asociación, no una causa; un ensayo de seguimiento ya recluta participantes.

La Universidad de Salud y Ciencia de Oregon (OHSU) publicó el 9 de octubre de 2026 un análisis en el que comer tras la cena, o ya en la cama, aparece asociado con más enfermedad hepática, según el comunicado de OHSU. El trabajo salió en la revista *Clinical Gastroenterology and Hepatology*.

Es un estudio observacional. El equipo, encabezado por el hepatólogo Robert Wilechansky, reanalizó datos que ya existían de tres cohortes de Estados Unidos, dos del Nurses' Health Study (la original y la segunda) y una del Health Professionals Follow-up Study. Sumaron casi 200 000 personas, con información de dieta y estilo de vida que ellas mismas reportaron. Entre quienes dijeron comer tarde, OHSU reporta, para cualquier forma de enfermedad hepática, un incremento de entre 20 % y 30 % frente a quienes no lo hacían. Se estudiaron dos diagnósticos: el hígado graso, que ahora se llama MASLD por sus siglas en inglés (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), y la cirrosis.

Los autores advierten que el diseño solo muestra una asociación. Los datos son autorreportados y definidos de forma amplia, así que no prueban que el horario provoque el daño. Aclaran además que las formas graves, como la cirrosis, alcanzan solo a una minoría de quienes tienen hígado graso. Una versión del estudio difundida por HealthDay da porcentajes distintos y más altos; no aparecen en el comunicado de OHSU, por lo que aquí no se usan.

Como referencia, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de Estados Unidos estima que cerca de 24 % de los adultos de ese país tiene hígado graso no alcohólico, y entre 1.5 % y 6.5 % su forma con inflamación. La página consultada no muestra fecha de revisión. El instituto menciona entre los factores de riesgo la obesidad, la diabetes tipo 2, la edad y la genética.

OHSU informa que ya busca voluntarios para un ensayo de seguimiento. Registrará de forma directa cuándo come cada persona, en lugar de depender de su memoria, y probará si adelantar la última comida mejora indicadores clínicos del hígado graso. Wilechansky dijo que concentrar las calorías en las horas previas a acostarse "podría ser benéfico", una hipótesis que ese ensayo tendrá que comprobar.

Las cohortes son de profesionales de la salud en Estados Unidos, así que el hallazgo describe a adultos de ese perfil y no se extiende a menores ni a personas con cirrosis ya diagnosticada. Esta nota no sustituye una consulta médica: cualquier cambio de hábitos con una enfermedad hepática corresponde a su médico.

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