
Intervalos de alta intensidad conservaron masa magra en mayores
Un ensayo publicado en Maturitas comparó tres intensidades de ejercicio durante seis meses, y sus resultados aplican solo a adultos mayores sanos.
Investigadores de la Universidad de la Costa del Sol (UniSC), en Australia, difundieron en enero de 2026 los resultados de un ensayo que midió cómo cambia el cuerpo de las personas mayores según la intensidad con la que hacen ejercicio. El trabajo salió en 2025 en la revista Maturitas, revisada por pares.
Participaron más de 120 adultos mayores sanos del área de Brisbane, con una edad promedio de 72 años. Durante seis meses se repartieron en tres grupos supervisados: entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT), intensidad moderada e intensidad baja, este último como comparación.
Según la universidad, los tres grupos perdieron algo de grasa, pero solo el HIIT conservó la masa magra, mientras que el grupo moderado tuvo una pequeña disminución. La fisióloga del ejercicio Grace Rose, autora principal, resume que "solo el HIIT conservó el músculo magro". Su colega Mia Schaumberg plantea que podría deberse a que esa modalidad exige más a los músculos, y presenta la idea como hipótesis, no como un mecanismo comprobado.
Qué no dice el estudio
La universidad aclara que los resultados del grupo de baja intensidad requieren más análisis. Las fuentes consultadas tampoco reportan mediciones de fuerza: la masa magra es una medida de composición corporal y no equivale a fuerza ni a mejor salud. Es un solo ensayo, sin réplica independiente localizada.
La Organización Mundial de la Salud, en su hoja informativa sobre actividad física (con fecha de junio de 2024), sostiene que hacer algo de actividad física siempre supera a no hacer ninguna, y que fortalecer los músculos beneficia a todas las edades, adultos mayores incluidos. Para las pautas de frecuencia e intensidad, la OMS remite a sus guías globales.
Los hallazgos aplican a un grupo específico: adultos mayores sanos de una región de Australia. La universidad advierte que pueden no extenderse a personas con enfermedades crónicas, que dependen de la valoración de un profesional de la salud.



