
AAP y FARE piden revisar cada etiqueta de dulces en Halloween
Las dos organizaciones advierten que los dulces pueden llevar trazas de alérgenos no listados y que las versiones miniatura cambian de ingredientes.
Antes de que el niño se coma un dulce, la familia debe revisar su etiqueta, recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP) a quienes tienen hijos con alergias alimentarias. Entre los alérgenos comunes en los dulces menciona el cacahuate, las nueces de árbol, la leche, el huevo, el ajonjolí, la soya y el trigo.
Según la AAP, los dulces, con o sin chocolate, pueden contener trazas de alérgenos que no aparecen en la lista, porque se fabrican en equipos compartidos. Añade que las versiones miniatura, las "fun size", pueden llevar ingredientes distintos a los del tamaño normal, y que una marca que fue segura puede dejar de ser segura.
FARE, organización estadounidense que investiga y defiende a las personas con alergias alimentarias, coincide en leer siempre las etiquetas y en apartar los dulces que no tienen. Propone además sustituir los dulces inseguros por otros o por juguetes pequeños, y comunicar la alergia a quien organiza una fiesta.
Para los casos graves, la AAP indica que un niño con alergia alimentaria no salga solo y lleve su epinefrina, además de un teléfono con carga. Enumera como síntomas de anafilaxia la falta de aire, la dificultad para tragar, la ronquera, la hinchazón de labios o lengua y el mareo. Si ceden tras la epinefrina, señala, el niño debe ir igualmente a urgencias.
Las dos guías proponen una alternativa sin comida: el Teal Pumpkin Project, impulsado por FARE, en el que las casas ofrecen objetos como luces de neón, anillos de araña, burbujas o calcomanías. FARE lo presenta como una forma de que pedir dulces incluya a los niños con alergias.
Ninguno de los dos textos es un estudio: son guías divulgativas, sin muestra ni diseño de investigación. La fecha también importa. La página de la AAP muestra una actualización del 15 de octubre de 2026, pero aclara que el texto es de 2018, y el de FARE es de octubre de 2021.
Estas recomendaciones vienen de organizaciones de Estados Unidos. Las etiquetas en México se rigen por normas propias, que esta nota no revisó. Aplican a familias con niños que tienen alergias alimentarias diagnosticadas, no a la población general, y no sustituyen la consulta con un médico.



