
Piojos: CDC y pediatras piden no excluir a niños sanos de clases
Las dos instituciones descartan que los piojos dependan de la higiene o que transmitan enfermedades, y desaconsejan los remedios de cocina.
Los piojos de la cabeza vuelven con cada ciclo escolar, junto con ideas que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) desmienten: que son señal de suciedad, que enferman y que obligan a sacar al niño de la escuela.
Los CDC afirman que tener piojos no guarda relación con la limpieza de la persona ni de su entorno, y que los parásitos "no transmiten ninguna enfermedad". Calculan que cada año ocurren de 6 a 12 millones de casos entre niños estadounidenses de 3 a 11 años, aunque aclaran que no hay datos nacionales confiables. Esa página es del 4 de junio de 2024.
Cómo se contagian, según los CDC
El contagio ocurre sobre todo por contacto directo de cabeza con cabeza. Con menos frecuencia pasa por objetos de uso reciente, como gorros, peines, toallas o ropa de cama. Los piojos caminan, pero no saltan ni vuelan, y los animales domésticos no los contagian.
Sobre el entorno, el organismo indica que el riesgo por pisos y muebles es muy pequeño. Para la ropa y la ropa de cama que usó la persona, recomienda agua caliente y secado con calor alto, y advierte contra los fumigantes en aerosol, que pueden resultar tóxicos.
Tratamiento y escuela
Los CDC explican que existen productos con y sin receta, que deben usarse como indica su envase, y que conviene tratar a la vez a quienes estén infestados en la casa. Si el producto parece no funcionar, piden consultar a un profesional de la salud antes de aplicar otro. Sobre los remedios de cocina, el organismo dice que ninguna evidencia científica respalda ahogar a los parásitos con mayonesa, aceite de oliva o mantequilla. La AAP agrega que esos métodos no se han probado en ensayos aleatorizados y que solo existen reportes anecdóticos.
La AAP publicó su postura en abril de 2015, en un reporte clínico de sus comités de enfermedades infecciosas y salud escolar. Reúne el criterio de especialistas y no incluye una muestra propia. Además tiene más de diez años, por lo que pueden haber aparecido productos después. Sostiene que ningún niño sano debería perder clases por piojos o liendres, y que las políticas de "cero liendres" para volver a la escuela deberían abandonarse. También señala que los programas de revisión escolar no han demostrado reducir los casos de forma significativa.
Para México, una revisión de los sitios del IMSS y de Salud no localizó una guía vigente equivalente. Las recomendaciones citadas son de Estados Unidos, donde la disponibilidad de medicamentos y la resistencia a ellos pueden diferir.
Las indicaciones aplican a población general, en especial a niños en edad escolar y sus familias. En bebés y niños pequeños, la decisión sobre cómo tratar corresponde a un profesional de la salud, y esta nota no sustituye una consulta.



