Profeco mide el sodio de 36 caldos; los cubos de pollo, con sello
El estudio reporta de 72 a 1 400 mg de sodio por 250 ml preparados y señala fallas de etiquetado en varias marcas.
Los cubos de caldo de pollo de Knorr y de Great Value llevan el sello de "Exceso sodio", según el estudio de calidad de ProfecoPDF que publica la Revista del Consumidor de noviembre. El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor analizó 36 caldos y sazonadores, en cubo, en polvo y granulados, con 2 902 pruebas.
El sodio, medido por 250 ml de producto ya preparado, va de 72 mg a 1 400 mg. Los cubos de pollo de Knorr registran 661 mg y los de Great Value, 810 mg.
| Producto | Presentación | Sodio (mg por 250 ml) |
|---|---|---|
| Knorr Cero Sal | Caldo de pollo sin sal añadida | 72 |
| RikoPollo | Concentrado de pollo en cubos | 147 |
| Knorr | Caldo de pollo en cubos | 661 |
| Great Value | Caldo de pollo en cubos | 810 |
| Calnort | Caldo de pollo | 1 303 |
| Chedraui | Caldo de pollo en polvo | 1 400 |
Ni Knorr Cero Sal ni los dos concentrados de pollo RikoPollo llevan sello. Dentro de una misma marca hay presentaciones muy distintas.
Profeco también reporta incumplimientos de la NOM-051, la norma que fija cómo se etiquetan los alimentos envasados. En 12 productos de envase múltiple, cada cubo suelto carece de lote y de caducidad, y de la leyenda que avisa que no se vende por separado. Entre ellos están los de Knorr, Great Value, Chedraui y Bon Sabor. Un caldo de vegetales sabor costilla de res de Knorr declara 200 g y contiene 188.7 g. El estudio no impone sanciones.
Para quienes tienen hipertensión arterial, Profeco indica limitar los productos con alto contenido de sodio o con el sello y atender las recomendaciones de su médico. También pide preparar el producto como dice el envase, sin añadir sal. La Organización Mundial de la Salud aconseja que un adulto consuma menos de 5 g de sal al día, equivalentes a menos de 2 000 mg de sodio. Es una referencia general y no sustituye la consulta médica.
La recomendación de limitar el sodio aplica a población general adulta y, en particular, a personas con hipertensión.



