
Qué es el trastorno afectivo estacional, según el NIMH
El instituto estadounidense de salud mental describe un patrón de síntomas ligado a los días más cortos, más frecuente en mujeres jóvenes, con terapia de luz, psicoterapia y medicación entre los tratamientos que respalda.
El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, el NIMH por sus siglas en inglés, llama trastorno afectivo estacional a un cuadro en el que el ánimo cambia con las estaciones del año y no al revés: aparece y se retira siguiendo el calendario, con episodios que se sostienen entre 4 y 5 meses. En su forma más común, la de invierno, el instituto describe sueño excesivo, más apetito con antojo de carbohidratos y ganas de aislarse que compara con entrar en hibernación.
La Asociación Estadounidense de Psiquiatría, en una página revisada en marzo de 2024, ubica el cuadro dentro del DSM-5-TR como un subtipo de la depresión mayor, y calcula que afecta a cerca del 5% de los adultos del país, con episodios que duran en promedio el 40% del año. Cleveland Clinic, con una revisión de abril de 2022, coincide en que se presenta más entre los 18 y los 30 años, más en mujeres que en hombres, y más en quienes viven lejos del ecuador o bajo cielos nublados con frecuencia.
Las tres fuentes señalan las mismas tres vías de tratamiento:
- Terapia de luz brillante, con lámparas que rondan los 10,000 lux durante 20 a 45 minutos al día, casi siempre por la mañana; la duración exacta la ajusta cada especialista según el paciente.
- Psicoterapia, en particular una variante de la terapia cognitivo-conductual adaptada a este trastorno.
- Antidepresivos del grupo de los inhibidores de la recaptación de serotonina; uno de ellos, el bupropión, tiene aprobación específica de la agencia sanitaria estadounidense para prevenir un episodio antes de que arranque.
Un ensayo clínico financiado por el propio instituto comparó la terapia cognitivo-conductual contra la terapia de luz, y encontró que "ambos tratamientos fueron igualmente efectivos", según cita el NIMH.
Ninguna de las tres fuentes ofrece cifras para México o América Latina: la investigación que citan se hizo en Estados Unidos, donde la latitud y la duración de la luz de invierno son distintas a las de buena parte de este continente. El propio NIMH distingue el trastorno de un simple bajón de ánimo cuando baja la temperatura: lo trata como una forma de depresión clínica, con sus propios criterios de diagnóstico, no como un malestar pasajero.
La descripción no aplica a cualquiera que se sienta más cansado en otoño: se concentra en personas que ya viven en zonas de inviernos con días muy cortos y, dentro de ese grupo, sobre todo en mujeres jóvenes. Un patrón que se repite cada año en la misma época, con la intensidad que describen estas fuentes, es motivo para buscar una evaluación profesional y no algo que deba resolverse en soledad.



