
Qué SPF mínimo recomiendan la AAD y la OMS
La AAD y la OMS coinciden en un mismo umbral de protección solar, aunque casi uno de cada cinco estadounidenses tendrá cáncer de piel en algún momento de su vida.
El cáncer de piel figura entre los diagnósticos oncológicos más frecuentes de Estados Unidos, y dos organizaciones muy distintas entre sí, el gremio de dermatólogos de ese país (la AAD, por sus siglas en inglés) y el organismo de salud de la ONU, mantienen guías de protección solar que terminan en el mismo umbral mínimo, aunque cada una lo justifica a su manera.
La AAD recomienda un protector de amplio espectro, es decir, que cubra tanto rayos UVA como UVB, resistente al agua y con un factor de protección de 30 o más. Para la institución, el número en la etiqueta no basta si se aplica poco: como referencia para cubrir todo el cuerpo de un adulto menciona una onza, algo así como llenar un vaso tequilero, y una cucharadita nada más para el rostro, aunque la cantidad real cambia con la superficie de piel de cada quien.

La OMS llega al mismo piso de FPS 30, pero lo integra dentro de una estrategia más amplia: quedarse a la sombra durante las horas en que el sol pega más fuerte, cerca del mediodía, revisar el índice UV antes de salir, cubrirse con ropa y sombreros de ala ancha, dejar las camas de bronceado y recordar que un árbol, una sombrilla o un toldo no detienen la radiación por completo. Sobre la cantidad, pide una capa generosa, de tres a cuatro cucharadas copeteadas para todo el cuerpo de un adulto.
Ambas fuentes coinciden en renovar la capa cada dos horas, o después de nadar o sudar. Y las dos recurren a una cifra fuerte para justificarlo: la AAD calcula que una de cada cinco personas en Estados Unidos tendrá cáncer de piel en algún momento de su vida, mientras que la OMS estima que hasta cuatro de cada cinco de esos casos se podrían evitar con una protección adecuada.
Un día fresco o nublado no baja la guardia: la OMS aclara que la intensidad de la radiación ultravioleta no tiene que ver con la temperatura ni con cuánto sol se vea a simple vista, y que árboles, sombrillas o toldos apenas reducen la exposición, sin eliminarla. La AAD, por su parte, insiste en que el protector es apenas una capa dentro de una defensa más amplia, junto con manga larga, sombrero y lentes con filtro UV cuando la exposición se alarga.
Estas recomendaciones están pensadas para la población adulta general con exposición cotidiana al sol. Quien tiene antecedentes de cáncer de piel, la piel muy clara, toma medicamentos que aumentan la sensibilidad solar o tiene a su cuidado un bebé de menos de seis meses necesita indicaciones específicas de un dermatólogo, y ninguna guía general sustituye esa consulta.



