
La OMS y Harvard coinciden en el techo de azúcar añadida, aunque lo midan distinto
La OMS fija el límite en un porcentaje de las calorías diarias; Harvard, citando a la Asociación Americana del Corazón, lo traduce en gramos y cucharaditas distintas para hombres y mujeres.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) pone un límite a los llamados azúcares libres, es decir, los que se agregan a alimentos y bebidas más los que ya están presentes en la miel, los jarabes y los jugos de fruta: no deberían pasar del 10% de las calorías que una persona consume en el día. La agencia agrega una meta más estricta, aunque la marca como una recomendación con menor respaldo de evidencia: bajar ese consumo a menos de 5% trae un beneficio mayor para la salud.
The Nutrition Source, el portal de divulgación de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, convierte ese porcentaje en números concretos citando a la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón): un tope de 100 calorías de azúcar añadida al día para mujeres adultas, unos 24 gramos o 6 cucharaditas, y de 150 calorías para hombres adultos, unos 36 gramos o 9 cucharaditas. Para los niños de entre 2 y 18 años, la cifra que cita Harvard es de menos de 6 cucharaditas diarias, con las bebidas azucaradas limitadas a un máximo semanal.

La Academy of Nutrition and Dietetics, la asociación de nutriólogos de Estados Unidos, no aporta una cifra propia en el artículo consultado. Se limita a explicar qué cuenta como azúcar añadida, desde el azúcar de mesa hasta los jarabes de los productos procesados, y remite a las mismas guías que cita Harvard.
Las dos formas de medir no son idénticas, pero coinciden en el mismo orden de magnitud una vez convertidas: alrededor de 25 gramos, o 6 cucharaditas, como techo diario en el escenario más estricto. La guía de referencia de la OMS es de 2015; la página que la resume hoy se actualizó en agosto de 2025 sin anunciar un cambio en la cifra recomendada. Las Dietary Guidelines for Americans 2020-2025, la guía oficial del gobierno de Estados Unidos que Harvard también cita, marcan un tope general de 10% de las calorías totales, equivalente a unos 50 gramos si se calcula sobre una dieta de referencia de 2 000 calorías, y piden que los menores de dos años no reciban azúcares añadidos, algo en lo que la OMS coincide.
Buena parte de esa azúcar llega sin que el sabor la delate: panes de caja, salsas, cereales de desayuno y bebidas para deportistas la incluyen aunque no sepan dulces, lo que dificulta calcular cuánto se consume sin leer cada etiqueta. Tanto la OMS como Harvard presentan sus cifras como techos pensados para la población, y no como una meta diaria que cada persona deba cumplir al gramo.
Estas recomendaciones están dirigidas a población general sana, adulta e infantil según el caso. Las páginas de la OMS y de Harvard que se revisaron para esta nota no entran en ajustes para quien vive con diabetes u otro trastorno metabólico, y esta nota no reemplaza la consulta con un profesional de la salud para definir ese caso.
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