Noticias con acento.

Colonias de bacterias de varios colores, verdes, ocres y una naranja, crecen sobre un medio oscuro en una placa de laboratorio.
Vida diaria

Nature liga el azúcar con más daño al microbioma por antibióticos

Un estudio con pacientes con cáncer y ratones asocia el azúcar cercano a un antibiótico con menos diversidad bacteriana. No es un ensayo con dietas asignadas.

Compartir

Un equipo de NYU Langone Health publicó el 30 de septiembre en la revista Nature un estudio sobre cómo la dieta modifica el daño que los antibióticos causan a las bacterias del intestino. Quienes comieron más azúcar cerca de un antibiótico mostraron menos diversidad bacteriana. El trabajo, revisado por pares, es observacional en personas y experimental en ratones.

La parte humana siguió a pacientes con cáncer hospitalizados. Según la universidad, el equipo analizó 9 419 comidas de 173 pacientes. El resumen de Nature habla de 158 pacientes con muestras de microbioma comparables en el tiempo, una diferencia que las fuentes no concilian. La universidad calcula que la diversidad bacteriana cayó un 21 % adicional por cada 100 gramos de azúcar ingeridos en las dos jornadas anteriores al antibiótico.

En los ratones, la combinación del antibiótico biapenem con sacarosa en la dieta disparó el crecimiento de Enterococcus faecium: 16,3 veces al tercer día y 33,4 veces al sexto, frente al antibiótico solo. Es un grupo de bacterias asociado con infecciones difíciles de tratar.

Lo que el estudio no demuestra

En personas, el diseño mide asociación. No asignó dietas al azar, así que no prueba que el azúcar cause el daño ni que reducirla proteja a alguien. Los ratones son un modelo animal y sus resultados no equivalen a lo que ocurre en humanos.

Los pacientes eran, además, personas con cáncer y defensas bajas, un grupo que recibe antibióticos con frecuencia. NYU Langone se refiere en particular a quienes reciben un trasplante de células madre y pasan semanas hospitalizados, y sostiene que para ellos ajustar la dieta, en particular los dulces, podría ayudar a proteger el ecosistema intestinal. Es una hipótesis de los investigadores, que dirige Jonas Schluter, y no una indicación clínica.

Ninguna institución de salud ha traducido el hallazgo en una recomendación. Un experto independiente que lo comente tampoco aparece aún en las fuentes consultadas.

El resultado humano corresponde a pacientes hospitalizados con cáncer y no puede extenderse a la población general ni a niños. Esta nota no sustituye una consulta médica.

Compartir

Sigue leyendo

Usamos Google Analytics 4, de Google LLC, para saber cuánta gente nos lee y qué notas le interesan. Solo si aceptas, se guardan las cookies _ga y _ga_S137BJ57VS, con un identificador aleatorio que dura hasta dos años, y los datos de tu visita se envían a servidores de Google en Estados Unidos. Puedes rechazarlas sin perder nada: el periódico funciona igual. Guardamos tu decisión doce meses y puedes cambiarla cuando quieras desde el pie de página. Más información sobre cookies