
Deterioro funcional precede hasta diez años a un evento cardiaco
Un análisis de 12 015 adultos mayores en JAMA Cardiology halló más fragilidad desde una década antes en quienes sufrieron infarto, insuficiencia cardiaca o derrame. Es una asociación, no una causa.
El 23 de septiembre de 2026, Aung Zaw Zaw Phyo y su equipo publicaron un estudio en JAMA Cardiology, con el título "Multidimensional Aging Trajectories Preceding Cardiovascular Events". Concluye que las personas mayores que después sufrieron un evento cardiovascular ya mostraban un peor perfil funcional hasta una década antes que quienes no lo sufrieron.
Los datos vienen de ASPREE, un ensayo clínico con adultos mayores cuyo nombre completo es Aspirin in Reducing Events in the Elderly. Es un análisis de casos y controles anidado en esa cohorte: 12 015 participantes, de los cuales 2 403 tuvieron un evento y 9 612 fueron controles emparejados, según la reseña de Medical Xpress. Los eventos incluyeron insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria, infarto y accidente cerebrovascular.
Midieron la fragilidad con dos escalas, el Índice de Fragilidad y el fenotipo de Fried, además de la capacidad intrínseca y la calidad de vida relacionada con la salud física. La brecha entre casos y controles se mantuvo en el tiempo y creció de forma clara durante los cinco años anteriores al evento. Con la insuficiencia cardiaca y la enfermedad coronaria mortal se notó más pronto, desde diez años o más antes.
La fragilidad y la capacidad funcional suelen medirse en consulta geriátrica y rara vez para anticipar riesgo cardiovascular. Los autores señalan que la caída de esos marcadores fue notable antes de que la enfermedad se manifestara clínicamente.
El diseño tiene un límite que ellos mismos reconocen: al ser observacional, no permite afirmar que la fragilidad cause los eventos ni que revertirla los evite. No es una herramienta de diagnóstico y no sustituye la valoración médica.
También faltan piezas. Las cifras salen de las reseñas de Medical Xpress y de HealthDay, porque el artículo en la revista no se pudo abrir. Ninguna menciona quién financió el estudio, y no se halló comentario de un especialista ajeno.
Los resultados corresponden a un grupo específico, adultos mayores participantes de ASPREE, que puede no representar a toda la población, incluida la mexicana.



