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Un cepillo redondo para el cabello con mechones de pelo enredados entre las cerdas, sobre una superficie blanca.
Vida diaria

Qué recomienda la dermatología ante la caída de cabello

La AAD y Cleveland Clinic explican por qué no toda caída de cabello se trata igual y qué evalúa un dermatólogo antes de recomendar algo.

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Cuando el cabello empieza a caer más de lo habitual, la pregunta que casi nadie se hace primero es cuál es la causa. La Academia Americana de Dermatología (la AAD) y Cleveland Clinic coinciden en un punto de partida: primero hay que saber frente a cuál de los tipos de caída se está, porque el origen cambia de uno a otro y ninguno se resuelve igual que los demás.

Cleveland Clinic distingue al menos cuatro tipos, con causas distintas entre sí:

  • La alopecia androgenética: calvicie de patrón hereditario.
  • La alopecia areata: un cuadro autoinmune en el que el cuerpo ataca sus propios folículos.
  • El telógeno efluvio: un desprendimiento repentino que aparece meses después de pasar una fiebre alta, una cirugía o un golpe emocional fuerte.
  • El anágeno efluvio: una caída ligada a ciertos tratamientos médicos, como la quimioterapia.

Cleveland Clinic calcula que la primera, la más común de las cuatro, la vive un estimado de 80 millones de personas dentro del país. La segunda, de tipo autoinmune, suma hasta 6.8 millones de casos según la misma fuente.

La AAD, en una guía actualizada en diciembre de 2022, recomienda que sea un dermatólogo certificado quien haga el diagnóstico: que reconstruya desde cuándo se nota la caída y con qué velocidad avanza, que revise el cuero cabelludo a simple vista y, de ser necesario, que aplique una prueba de tracción, en la que jala suavemente un mechón para ver cuánto se le queda en la mano. Si hay sospecha de una deficiencia nutricional, un desequilibrio hormonal o una infección, el siguiente paso puede ser un análisis de sangre o una biopsia. Sobre el tiempo, la propia academia es directa: empezar antes es lo que más ayuda a notar que el cabello «vuelve a crecer».

Las opciones que existen, según la AAD, se agrupan en tres categorías: las de uso en casa, como el minoxidil tópico o algunos dispositivos de láser de baja intensidad; los procedimientos de consultorio, como inyecciones de corticosteroides, trasplante capilar o plasma rico en plaquetas; y los medicamentos de receta, que cambian según el tipo de caída y el sexo de la persona. La academia insiste en que no hay una solución única: el punto de partida es el diagnóstico, no el producto que se elija primero.

Estas cifras describen a la población general de Estados Unidos, y no se encontró un dato equivalente publicado por autoridades de salud en México. Quien nota que el pelo se le va en zonas concretas, poco después de una fiebre fuerte, o sabe que esto se repite en su familia, hace bien en pedir cita con un especialista: es el tipo de caída, y no el producto que se elija, lo que marca qué sigue.

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