
Cómo diferenciar un resfriado de la gripe
El CDC y Cleveland Clinic señalan las diferencias entre gripe y resfriado, aunque coinciden en que solo una prueba da certeza total.
Con la temporada de virus respiratorios en marcha, vuelve una duda de cada año: si esos síntomas anuncian un simple resfriado o ya son gripe. El CDC y Cleveland Clinic ofrecen una primera pista para distinguirlos: qué tan rápido aparecen las molestias. Con la gripe, el malestar golpea casi de golpe; con el resfriado, se instala despacio, en el transcurso de varios días.
La fiebre es otra señal que ambas fuentes usan para separar un cuadro del otro. El CDC explica que es frecuente en la gripe, y que suele durar entre tres y cuatro días, mientras que en un resfriado casi no aparece. Cleveland Clinic agrega que los dolores de cuerpo también pesan más con la gripe. Lo resume así: con la gripe «es más probable tener fiebre y escalofríos».
Las dos instituciones advierten que, como los cuadros se parecen tanto, guiarse solo por cómo se siente el cuerpo puede llevar a un error, y que lo único que da una respuesta confiable es hacerse una prueba en un consultorio, no quedarse en la observación casera.
El resfriado y la gripe no son los únicos virus que circulan en otoño e invierno, pero sí los más conocidos, y la diferencia real está en el riesgo: Cleveland Clinic señala que el resfriado rara vez se complica, mientras que la gripe sí puede derivar en cuadros graves. Por eso el CDC identifica a quién conviene vigilar más de cerca si se enferma de gripe, según sus criterios de riesgo:
- Adultos mayores y bebés de menos de dos años.
- Quien está embarazada o dio a luz hace poco más de una semana.
- Personas que viven con asma, diabetes, o algún padecimiento del corazón, los riñones o el sistema nervioso.
- Quien tiene VIH, cáncer o un peso corporal considerado obesidad severa.
En niños el cuadro cambia: el CDC señala que los vómitos y la diarrea aparecen con más frecuencia que en adultos. Estas señales describen a la población adulta general de Estados Unidos y sirven de guía, no de diagnóstico: quien está en uno de los grupos de mayor riesgo o no mejora en los días esperados debe buscar atención médica en lugar de esperar a que el cuerpo lo resuelva solo.



