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Un grifo de baño montado en la pared deja correr agua sobre un par de manos que se juntan bajo el chorro.
Vida diaria

El CDC y Mayo Clinic coinciden en la técnica para lavarse bien las manos

Jabón común, al menos 20 segundos de frotado y agua corriente bastan, según las dos instituciones; el CDC calcula el efecto del hábito en enfermedades comunes con datos de 2024.

Yahir Keymurth
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El CDC, sigla de Centers for Disease Control and Prevention y agencia federal de salud pública en Estados Unidos, y Mayo Clinic llegan a la misma técnica para lavarse las manos, aunque son organizaciones distintas y no dependen una de otra. Las dos piden mojar las manos con agua corriente, usar jabón común y frotarlas por lo menos 20 segundos antes de enjuagarlas y secarlas con una toalla limpia. El CDC propone tararear dos veces la canción de cumpleaños como referencia de tiempo, y pide pasar el jabón por el dorso, entre los dedos y debajo de las uñas mientras se frota.

Las dos fuentes también desmienten una idea extendida: un jabón que se anuncia como antibacterial no gana en eficacia frente a uno común. Mayo Clinic lo dice de forma directa sobre los productos de venta libre con esa etiqueta: no eliminan gérmenes mejor que cualquier otro jabón.

Dos manos con espuma blanca se refriegan una contra la otra mientras el agua cae desde el grifo.

Sobre cuándo conviene lavarse las manos, las dos fuentes apuntan a momentos parecidos a lo largo del día: alrededor de preparar comida o sentarse a comer, al salir del baño, luego de un estornudo o de sonarse, tras el contacto con mascotas o basura, y al atender a una persona enferma, antes y después. Cuando no hay agua ni jabón disponibles, el CDC recomienda un gel con al menos 60% de alcohol, aunque aclara que esa alternativa no sustituye el lavado si las manos están visiblemente sucias.

El CDC actualizó en abril de 2024 su página de datos sobre el tema. Ahí reporta que enseñar el hábito de lavarse las manos baja los casos de enfermedad diarreica entre 23% y 40% en quien goza de salud típica, y el efecto sube hasta 58% en personas cuyas defensas están comprometidas. La misma fuente calcula una reducción de entre 16% y 21% en enfermedades respiratorias comunes, como los resfriados. En las escuelas que refuerzan este hábito, el CDC reporta además menos faltas por males gastrointestinales: entre 29% y 57% de reducción en el ausentismo.

Un metaanálisis publicado en 2021 en la plataforma PMC, que reunió ocho estudios con cerca de 8,425 participantes en total, encontró que quienes se lavan las manos más de diez veces al día tienen menor riesgo de infección respiratoria frente a quienes lo hacen diez veces o menos. Los propios autores de esa revisión advierten que no existe evidencia de alta calidad para fijar una frecuencia óptima, así que la cifra funciona como referencia de magnitud y no como una meta que perseguir.

El lavado de manos como medida de salud pública tiene un respaldo más amplio que estas dos fuentes: la Organización Mundial de la Salud lo promueve desde 2009 con una estrategia pensada originalmente para personal de hospitales, un público distinto al general al que apuntan las recomendaciones del CDC y Mayo Clinic citadas en esta nota.

Estas recomendaciones están dirigidas a población general sana, tanto adultos como niños. El CDC señala que existen consideraciones adicionales para quienes cuidan bebés o personas enfermas, que esta nota no desarrolla.

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