
Cardiólogos de Estados Unidos actualizan sus guías de colesterol por primera vez desde 2018
El Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Estadounidense del Corazón piden medir la lipoproteína(a) una vez en la vida adulta y bajan las metas de LDL para prevenir infartos y derrames.
El Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Estadounidense del Corazón encabezaron, junto con otras nueve sociedades médicas, la actualización de la guía para el manejo del colesterol y otros lípidos en la sangre, publicada el 13 de marzo de 2026. Es la primera revisión completa desde 2018 y reemplaza por entero el documento anterior.
El cambio central es que la guía prioriza detectar el riesgo cardiovascular antes, sin esperar a que aparezcan complicaciones, y fija metas de colesterol LDL más exigentes. Entre las novedades está el llamado a hacerse, alguna vez durante la vida adulta, la prueba de lipoproteína(a) o Lp(a): un tipo de colesterol que depende casi por completo de la genética, cambia poco con la dieta o el ejercicio y, según la guía, no necesita repetirse una vez medido.
La guía sustituye además la herramienta de cálculo de riesgo que se usaba desde hace años (las Ecuaciones de Cohortes Combinadas) por una calculadora distinta, PREVENT, que corrige un problema del modelo anterior: según la Asociación Estadounidense del Corazón, ese modelo sobrestimaba el riesgo cardiovascular a diez años entre 40% y 50%.
La guía identifica un grupo al que recomienda iniciar tratamiento farmacológico de forma más temprana: personas de 40 años o más que además tienen enfermedad renal crónica en etapa 3 o superior, viven con VIH, o tienen diabetes tipo 1 o tipo 2, de acuerdo con la Asociación Estadounidense del Corazón.
Las metas de colesterol LDL que fija la guía dependen del nivel de riesgo de cada persona: menos de 100 mg/dL para quienes tienen riesgo limítrofe o intermedio, menos de 70 mg/dL para riesgo alto, y menos de 55 mg/dL para quienes ya tuvieron un infarto o un derrame cerebral, según cifras publicadas por la Asociación Estadounidense del Corazón.
La guía también marca un umbral para la Lp(a): a partir de 125 nmol/L, el riesgo de infarto o de un derrame cerebral a largo plazo sube 1.4 veces, según la misma asociación. La Cleveland Clinic, un centro médico que comentó la guía el 20 de marzo de 2026, explicó que esta prueba «se debe revisar al menos una vez en toda la vida».
La Asociación Estadounidense del Corazón calcula que, en Estados Unidos, uno de cada cuatro adultos vive con el colesterol LDL elevado: el principal factor de riesgo cardiovascular que sí se puede modificar. La guía añade, además, que a todos los niños de entre 9 y 11 años que no se hayan hecho antes un perfil de colesterol se les debe practicar la prueba.

PREVENT permite «estimar mejor el riesgo cardiovascular» a partir de información que ya se recoge en un chequeo médico anual, explicó Roger Blumenthal, cardiólogo que presidió el comité que redactó la guía y dirige el Centro Ciccarone para la Prevención de Enfermedades del Corazón, en Johns Hopkins.
México no queda fuera de ese panorama: entre enero y septiembre de 2025, las enfermedades del corazón encabezaron la lista de causas de muerte en el país, con 135,748 defunciones, según cifras preliminares del INEGI reportadas por UnoTV.
Estas recomendaciones son de instituciones médicas de Estados Unidos, pensadas para su población adulta y con una calculadora de riesgo pensada para adultos de 30 a 79 años; nada indica todavía que la Secretaría de Salud, el IMSS o el ISSSTE hayan adoptado en México los mismos criterios de detección o las mismas metas de LDL. La guía tampoco sustituye una consulta médica para interpretar un perfil de lípidos personal.
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