
Un estudio asocia el cannabis con peor sueño medido por pulsera
Con datos de 35 años de seguimiento, Northwestern halló más interrupciones nocturnas en quienes consumían cannabis, aunque ellos no notaron diferencia en su descanso.
Investigadores de la Universidad Northwestern dieron a conocer el 9 de octubre, en la revista JAMA Network Open, un estudio donde el consumo de cannabis aparece ligado a un sueño más interrumpido. La diferencia surge de una pulsera, no de las respuestas de los participantes sobre cómo descansan.
Los datos vienen de CARDIA, una cohorte que sigue desde 1985-86 a adultos de cuatro ciudades de Estados Unidos. Durante 35 años se anotó su consumo de cannabis. En el último año, 891 personas usaron una pulsera de actigrafía durante siete días y respondieron un cuestionario de calidad del sueño. Su edad media era de 60.7 años.
Lo que midió la pulsera
Cada año acumulado de consumo se asoció con una razón de momios de 1.21 para tener despertares prolongados de 30 minutos o más. Quienes habían consumido en los 30 días previos tuvieron una razón de 3.23 para esos despertares, frente a quienes nunca consumieron, y pasaron 11.09 minutos más despiertos tras conciliar el sueño. También fue más probable que durmieran más de ocho horas, con una razón de 4.60.
En el sueño que los propios participantes reportaron no hubo asociación. Quienes dejaron de consumir no difirieron de quienes nunca lo hicieron en ninguna medida objetiva.
Qué no dice el estudio
Es una cohorte observacional: muestra una asociación y no demuestra que el cannabis cause el sueño fragmentado. El consumo fue autorreportado y no distingue potencia ni forma de uso. El sueño se midió una sola vez, durante una semana, así que no se sabe qué ocurrió primero. Los autores señalan que la potencia del cannabis cambió en tres décadas y que los resultados pueden no aplicar a jóvenes ni a productos más potentes. El financiamiento viene de contratos y subvenciones del instituto estadounidense del corazón, los pulmones y la sangre.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño resumió antes un informe de las Academias Nacionales de EE. UU. que veía evidencia moderada de un efecto benéfico de los cannabinoides sobre el sueño, en el corto plazo y en condiciones concretas como el dolor crónico. Son poblaciones, productos y plazos distintos, y los resultados no son comparables entre sí.
Los hallazgos describen a adultos de mediana edad de una cohorte estadounidense, un grupo específico, y no son una guía para la población general. Quien tenga problemas para dormir puede consultar a un profesional de la salud.



