
Dermatólogos de Harvard y Tufts dudan del colágeno oral
Un metaanálisis de 23 ensayos sobre colágeno y piel reabre el debate, y especialistas de Harvard y Tufts piden leerlo con cautela.
El colágeno en polvo o en cápsulas figura entre los suplementos de belleza que más se venden, prometiendo piel más firme y menos arrugas. Una revisión de 23 ensayos clínicos aleatorizados sobre este suplemento y sus efectos en la piel, publicada en *The American Journal of Medicine*, volvió a examinar qué tan sólida es esa promesa. Tufts University la difundió el 29 de enero de 2026, y trajo la lectura de una dermatóloga de su propia facultad de medicina.
Farah Moustafa, profesora asistente en esa facultad, resume así la posición de la especialidad:
"No están recomendados para tratar el envejecimiento de la piel."
Matiza, eso sí, que sí pueden usarse junto con otras medidas que ya cuentan con mejor respaldo científico.
Harvard Health Publishing, la plataforma de divulgación médica de esa universidad, llega a una conclusión parecida pero con más matices. Admite que existe evidencia de que el colágeno ayuda con la elasticidad de la piel y con la fuerza de cabello y uñas, aunque advierte que esa investigación apenas empieza y que hacen falta estudios más grandes para confirmarla.
El patrón que describe Tufts es el que explica la cautela de ambas instituciones: los ensayos con resultados más favorables al colágeno solían tener menor calidad metodológica y estaban financiados por la propia industria de suplementos, mientras que los estudios independientes y mejor diseñados no hallaron una asociación significativa.
Esta evaluación corresponde a la población adulta general que toma colágeno con fines estéticos, y no cubre su uso para el dolor articular, un beneficio que ambas fuentes mencionan sin profundizar. Ninguna de las dos instituciones lo presenta como sustituto de medidas con evidencia más fuerte, como el protector solar de uso diario.



