
Harvard liga variar el ejercicio a menor riesgo de muerte
Un estudio con más de 111,000 personas halló que combinar tipos de actividad física se asocia con menos mortalidad, sin importar el volumen total de ejercicio.
No es la primera vez que la ciencia mide cuánto ejercicio hace falta para vivir más años, pero un equipo de Harvard T.H. Chan School of Public Health se hizo una pregunta distinta: si además de la cantidad, importa la variedad. Los resultados, publicados en la revista BMJ Medicine el 20 de enero de 2026, combinan dos cohortes que Harvard sigue desde hace décadas: una de enfermeras y otra de profesionales de la salud hombres, con casi treinta años de historial cada una.
Quienes repartían su actividad física entre más disciplinas distintas (caminar rápido un día, nadar otro, hacer pesas el siguiente, por ejemplo, en vez de repetir siempre la misma) tuvieron 19% menos probabilidad de morir por cualquier causa que quienes se quedaban en un solo tipo de movimiento. Lo llamativo es que esa ventaja no dependía de cuánto tiempo en total pasaba la persona haciendo ejercicio: aparecía igual en quien hacía poco y en quien hacía mucho.
Yang Hu, científico investigador del Departamento de Nutrición en Harvard T.H. Chan School of Public Health, planteó en el comunicado de la escuela que depender de un solo tipo de actividad podría dejar sobre la mesa "beneficios de salud adicionales". El equipo advierte, eso sí, que su base de datos viene sobre todo de personas blancas que trabajan en el sector salud en Estados Unidos, lo que limita qué tan bien se traduce el patrón a otros grupos.

Lo que encontró el estudio, desglosado por causa de muerte:
- 111,467 personas en total: 70,725 mujeres y 40,742 hombres, con 2,431,318 personas-año acumuladas de seguimiento.
- 19% menos mortalidad por cualquier causa entre quienes practicaban más variedad de actividad física frente a quienes practicaban menos.
- Entre 13% y 41% menos riesgo, según la causa, al mirar por separado enfermedad cardiovascular, cáncer y enfermedad respiratoria.
- Los datos de actividad física se reportaron por los propios participantes, no se midieron con sensores.
El Mediático ya había reportado, el 22 de septiembre, la meta semanal que sostienen la OMS y el CDC: entre 150 y 300 minutos de actividad moderada, una cifra que mide volumen. Este estudio no discute esa meta ni la reemplaza: mira un ángulo distinto, la mezcla de actividades, y encuentra una ganancia aparte que no depende de cuántos minutos acumule la persona.
No todos los especialistas leen el hallazgo igual. Consultado por el Science Media Centre, una oficina británica que reúne opiniones de científicos ajenos a una investigación para uso de la prensa, el profesor Andrew Scott, de la Universidad de Portsmouth, fue tajante: hablar de una vida más larga "no es del todo correcta", porque lo que muestra el estudio es una asociación, "no algo causal".
Scott y otros consultados coincidieron en que el diseño observacional no permite afirmar que variar el ejercicio, por sí solo, alargue la vida: quienes tienen tiempo y recursos para practicar varias disciplinas suelen tener, de fondo, otros hábitos que también protegen la salud. El hallazgo aplica sobre todo a la población que se estudió, profesionales de salud estadounidenses en su mayoría blancos, y falta un ensayo que compare de forma directa variar el ejercicio contra mantener un solo tipo, en lugar de solo observar hábitos que la gente ya tenía. Antes de cambiar una rutina de ejercicio, especialmente si hay una condición de salud de por medio, conviene consultarlo con un médico.



