
Otorrinos piden no usar hisopos para limpiar el oído
La guía clínica de la especialidad advierte que los hisopos empujan la cera hacia adentro del oído en vez de sacarla, y pueden dañar el tímpano.
La agrupación estadounidense de especialistas en oídos, nariz y garganta, conocida como AAO-HNSF, mantiene desde 2017 una guía clínica sobre el manejo del cerumen. Su mensaje para el público se resume en una sola idea: no meter en el oído nada más pequeño que el propio codo, lo que en la práctica descarta hisopos de algodón, horquillas y cualquier otro objeto casero.
El Dr. Seth R. Schwartz, quien presidió el grupo que actualizó la guía, explica por qué limpiarse con un hisopo produce el efecto contrario al que se busca: el objeto empuja la cera hacia el fondo del canal auditivo en lugar de sacarla, y con eso queda más impactada de lo que estaba. Schwartz añade que cualquier cosa que entre en el oído puede lastimar el tímpano y el canal, con un daño que en algunos casos llega a ser permanente.
"Esta desinformación lleva a hábitos inseguros de cuidado auditivo."
Según esa guía, uno de cada diez niños y uno de cada veinte adultos llegan a tener cerumen impactado, una proporción que sube a más de un tercio entre las personas mayores o con discapacidad del desarrollo. La Organización Mundial de la Salud también nombra al cerumen impactado como un factor que contribuye a la sordera, en una ficha actualizada el 3 de marzo de 2026 sobre las causas de pérdida auditiva a través de la vida. Ese documento, sin embargo, no baja al detalle de cómo limpiarse los oídos: se queda en estrategias generales de prevención.
La recomendación se dirige a la población general. Esa misma guía pide algo distinto para quienes ya son mayores o tienen alguna discapacidad del desarrollo: que un especialista revise el oído en vez de intentar una limpieza en casa. La guía de la AAO-HNSF data de 2017 y no se localizó una versión más reciente, aunque la institución mantiene vigente su recomendación central sobre los hisopos.



